domingo, 3 de septiembre de 2017

REFLEXIÓN / Clase 31/08


Cuando tenía 5 años, miraba mucha televisión, era mi actividad favorita, la que me acompañaba mientras mis viejos se iban y me dejaban solo con mis hermanas. Disfrutaba mucho de los dibujitos animados.  En aquel entonces, comencé a distinguir los distintos tipos de animación que existían, las formas de dibujo, colores, luces, flashes, me intrigaba muchísimo saber como era que se lograban porque si había algo de lo que estaba convencido, era de que quería hacerlo yo también. Comencé a crear preferencias. Como no contaba con medios para poder estudiar arte a temprana edad, me las ingeniaba para crear figuras de papel, pintar, y calcar usando la luz del día sobre las ventanas. Todas las tardes, me gustaba ver a ''Caloi en su Tinta'' y sus cortos animados de diferentes materiales plásticos e historias me atraparon para siempre. Para ese entonces, comencé a desarrollar mi propio gusto narrativo, quería poder hacer ese tipo de cortos. Recuerdo que al morir Caloi, leí una nota sobre él en una revista que decía: ''...el dibujante no posee la nomenclatura que tiene como por ejemplo el fotógrafo, el de un mundo ya creado''. Siempre tuve presente lo especial que es el dibujante, su labor como visión inicial para narrar historias.

Autoretrato

Vivetta
Cuando me inscribí en la carrera, siempre lo hice con la intención de hacer animación o´de participar de alguna manera en uno de ellos, de construir mundos desde cero, de poder contar cosas que pasan en mi mente a mi manera, manipulando las imágenes en su gran totalidad. Animar conlleva compenetrarse muy a fondo con lo que se muestra, cada paso es muy importante, como en las demás áreas audiovisuales. La animación forma una gran parte en mi vida, la encuentro en todos lados, me acompañó y me acompañará siempre. La pasada clase fue para mi un fuerte abrazo, escuché y vi todo lo que me hacía falta ver ( y eso que solo fueron solo 2 horas) cuando el docente habló de la Rotoscopía recordé que me las ingeniaba de chico para calcar dibujos usando la pantalla de la tele. Me encantó el tablero Norman, me gustaría poder pronto usarlo.


Las proyecciones fueron excelentes, geniales los trabajos de los graduados, reavivaron mi interés en la animación más que nunca. (''Mánzana Misteriosa'' de María Pella, ''Fuego'' de Pablo Ponchasky). Tomé ciertas anotaciones, entre ellas reafirmé cosas que pensaba, tales como: 

• Estar al tanto de los gustos propios.
• Evitar la comparación.
• La sensibilidad genérica conlleva a un camino cierto.

La clase de animación fue muy interesante, me gustaría que hayan más clases como esta, en donde se amplíen más conocimientos y herramientas. Tengo mucho por seguir aprendiendo, y siento que mi interés por la animación se encuentra más estimulada que nunca.




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